El desafío de los jóvenes peruanos

El desafío de los jóvenes peruanos

Para los jóvenes peruanos la democracia sigue siendo un desafío.

Según las últimas encuestas, un 94% de jóvenes muestra nada o poco interés en la política y solo un 6% se manifiesta muy interesado. Son cifras que revelan hasta qué punto los partidos políticos han perdido el apoyo de los jóvenes.

Aunque es un dato muy preocupante, lo más alarmante es que las agrupaciones políticas siguen con sus mismos defectos y no hay indicios de que cambien.

Análisis y propuestas existen varias desde hace tiempo, pero todo sigue igual.

En los últimos años, diferentes instituciones y especialista en la materia han señalado las carencia de la democracia peruana: partidos políticos débiles, proyectos personalistas, transfuguismo y escasa representatividad.

Esta realidad se ve reflejada en el número de gobernantes que hemos tenido en los últimos 10 años: 8 presidentes, algunos han gobernado meses, otros solo semanas y la mayoría un promedio de 2 años.

Con tan alta rotación de presidentes es imposible construir institucionalidad o desarrollar planes de gobierno, los proyectos en el mejor de los casos se postergan o simplemente se dejan de lado. El que pierde es el país.

Durante el gobierno de Boluarte se habló sobre la adquisición de 24 aviones de combate, su reemplazante, Jerí dijo que lo haría, quien lo sucedió, Balcázar, hasta el momento no dice nada. En contraste Colombia, con el cual tuvimos unos roces fronterizos durante el gobierno de Boluarte, su presidente Petro anunció también la adquisición de aviones de combate y al cabo de un tiempo realizó la compra.  

Por qué Colombia pudo comprar aviones y Perú no, porque los colombianos tienen una democracia más madura, donde los presidentes cumplen con su periodo de gobernabilidad.

Chile, es otro vecino donde los actores políticos respetan las reglas democráticas. El último presidente Boric quiso cambiar la constitución durante su mandato, pero a nadie se le ocurrió vacarlo. Al final Boric reconoció que no tenía apoyo y desistió.

En cambio, la oposición peruana buscó vacar a Castillo, cuando intento cambiar la constitución y no paro hasta conseguirlo. Finalmente, no lo vacaron por este motivo sino por haber intentado dar un golpe de Estado.

La política es una actividad que busca organizar la convivencia social entre diferentes sectores políticos y para lograrlo apela al diálogo y acuerdos. No obstante para los políticos peruanos estas herramientas democráticas son vistas como algo peyorativo: los diálogos son contubernio y los acuerdos, repartijas. Como diría Mark Twain, si empuñas un martillo verás a todos como clavos.

En tales condiciones, parece una utopía pedirle a la clase política peruana responsabilidad. Los partidos políticos peruanos son proyectos personalistas, cuyos representantes ven la elecciones como una lotería que cada cinco años se animan a jugar con la esperanza de ganar.

Más que partidos políticos son clanes familiares, su vigencia en el escenario político es limitada, no tienen cuadros profesionales a los cuales recurrir para conformar un gabinete o asesorar al gobernante. Otro signo de debilidad.

Mientras los partidos políticos no cambien, la crisis por la que atraviesan seguirá siendo una constante y si ganan la lotería serán incapaces de implementar planes coherentes y de largo aliento.

Los jóvenes lo saben. El reto de los partidos es cambiar para que los jóvenes cambien de opinión.

By Carlos Zavaleta

Soy un periodista peruano de 35 años nacido en Lima. Licenciado en Periodismo por la Universidad San Marcos. He trabajado como redactor en el periódico digital “El Diario” durante 10 años y como editor en jefe del periódico digital “La Verdad” durante 5 años. Actualmente trabajo como corresponsal en el extranjero para la revista digital “Sigamos Aprendiendo”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *